Será la Navidad, serña la pasión, será la juventud, será lo que sea... pero este joven murciano (no lo conozco pero ya lo visualizo) ha decidido demostrarle su amor a su Carmen y no ha reparado en gastos de cinta de carrocero y "retulador" para tunearse el ciclomotor con declaraciones de amor. La verdad que si todo el mundo diera tanto amor al manillar (o volante) no habría tanto accidente, tanto cabreo y tanta cosa...
Nota práctica: sólo ha tuneado un lado que debe de ser el que le enseñó a su pituqui y el otro conserva los colores y motivos "Valentino Rossi" originales. Que el amor y el pragmatismo no tienen por que estar reñidos.